AMAN/EL CAIRO/DAMASCO.- En vez de llevar calma a la población, el discurso dado ayer por el presidente de Siria, Bashar al-Assad, enardeció más a la oposición política en su país. El mandatario acusó a grupos de "saboteadores" de estar detrás de las revueltas que comenzaron hace cuatro meses contra su Gobierno y dijo que existe una "conspiración extranjera" en su contra, en su tercer mensaje desde que comenzaron las manifestaciones.

Un tenso Assad prometió un diálogo nacional sobre la reforma, auguró que se ampliaría una reciente amnistía y sostuvo que los ajustes políticos no podían hacerse con hombres armados. "Tenemos que distinguir entre quienes tienen demandas legítimas y los saboteadores, que son un pequeño grupo que intentó explotar a la mayoría del pueblo sirio para llevar a cabo sus diversos planes", sostuvo.

El mandatario dispuso la creación de un comité de diálogo nacional con más de 100 personalidades para que se discutan criterios y mecanismos para una reforma constitucional, y le estableció el plazo de un mes para presentar recomendaciones. Su objetivo es que en agosto haya elecciones y que el nuevo Congreso asuma en setiembre.

Pese a que aseveró que ninguna solución política es posible con hombres armados, el viernes hubo 19 muertos en manifestaciones en todo el país y las fuerzas armadas extienden su presencia en la región fronteriza con Turquía y bloquea los intentos de huida hacia el vecino país (según denunció el activista de derechos humanos, Ammar al-Qurabi), donde ya hay más de 10.000 refugiados y otros tantos intentan cruzar el límite. "Hay quienes dan la impresión de que el Estado se vengará, yo afirmo que eso no es cierto. El Ejército está ahí por seguridad", sostuvo Assad. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, confirmó su decisión de mantener abiertas las fronteras y ha calificado de "salvajismo" las medidas del Gobierno sirio.

Reacción
Tras el discurso del presidente en la Universidad de Damasco, activistas opositores prometieron continuar con sus protestas hasta la caída del régimen de Assad y se mostraron indignados por las declaraciones, las que consideraron provocativas. "Debería haber ordenado a su Ejército que dejara de disparar contra los manifestantes pacíficos, así como la inmediata liberación de miles de prisioneros aún encarcelados y torturados", señaló el activista Omar Idlibi.

Una fuente diplomática occidental en Beirut, que pidió reserva de identidad, advirtió: "Assad dejó claro que no habrá reformas entre el caos, pero no dio nada nuevo a su gente para poner fin a ese caos". "El discurso empujará a la oposición a una escalada de sus movimientos y a convocar más manifestaciones. No impresionó ni tampoco satisfará a Occidente", concluyó. (Especial-Reuters-DPA)